09 octubre, 2014

Cómo vendar una herida

Vendar una herida es una parte básica de los primeros auxilios. Las heridas que son profundas o que sangran profusamente necesitarán de un tratamiento médico de emergencia, pero puedes manejar la mayoría de cortes menores por ti mismo. Una vez que detengas el sangrado y limpies la herida, venderla es un procedimiento bastante simple.
Cómo vendar una herida

Limpia bien la herida


  1. Detén el sangrado. Antes de limpiar y vendar una herida, intenta controlar el sangrado. Con la ayuda de un vendaje limpio y seco (o con un trapo limpio), aplica una presión muy suave sobre la herida. El vendaje o trapo ayudará a evitar que las bacterias ingresen en la herida provocando una infección. 
    • En la mayoría de casos, el sangrado debe detenerse dentro de los 20 o 30 minutos. Si el sangrado continúa, la herida podría necesitar de atención médica inmediata. Sigue aplicando presión y acude a un consultorio médico, sala de emergencias o centro de urgencias. 
  2. Lávate las manos. De ser posible utiliza agua y jabón para desinfectarte las manos antes de limpiar la herida. Hacerlo minimizará la probabilidad de transferir bacterias de tus manos a la piel rota. Si tienes un par de guantes médicos, úsalos para contar con una capa protectora. Usar guantes puede ser especialmente útil si vas a ayudar a alguien que tiene una lesión y quieres evitar el contacto con la sangre y las bacterias.
  3. Retira todos los residuos visibles. Si ves restos grandes de tierra, vidrio u otros objetos incrustados en la herida, intenta sacarlos con unas pinzas limpias. Enjuagar primero las pinzas en alcohol medicinal evitará la posibilidad de una infección. 
    • Ten cuidado de no provocar más daños al presionar las pinzas en la herida misma. Si tienes dificultades para quitar los residuos grandes de la zona de la herida, considera la posibilidad de buscar atención médica en lugar de intentar hacerlo tú mismo. 
    • Es posible que necesites de ayuda médica para limpiar la herida con eficacia y minimizar la posibilidad de una infección. Algunos expertos en medicina recomiendan retirar los residuos de la herida después de haberla enjuagado. 
    • Si solo ves residuos pequeños de tierra o suciedad, esta podría ser la mejor forma de tratar la situación, dado que enjuagarla probablemente se hará cargo del problema. 
  4. Enjuaga bien la herida. Usa agua de grifo tibia y enjuaga la herida de dos a cinco minutos hasta que se vea libre de tierra y residuos. También puedes limpiar la herida con una solución salina, ya sea con una preparación comercial o con una mezcla casera de agua y sal. 
    • Para hacer tu propia solución salina, mezcla ½ cucharadita de sal por cada 250 ml (8 onzas) de agua. Algunos expertos recomiendan usar un jabón suave, como un líquido lavavajillas, para limpiar la herida lo mejor posible. 
    • Sin embargo, otros señalan que eso puede irritar la piel lesionada. Lo mejor que puedes hacer es usar el jabón según sea necesario para limpiar alrededor de la herida y evitar que entre en contacto con la herida misma.
  5. Limpia la herida con un paño u otro trapo suave. Frota la herida ejercicio aplicando una presión ligera para asegurarte de limpiarla completamente. No presiones demasiado o frotes con mucha fuerza, pero asegúrate de eliminar cualquier residuo. Ten en cuenta que frotar suavemente puede causar un poco más de sangrado. Eso es normal. Además, es importante para dejar la herida limpia. 
  6. Evalúa la lesión. Algunas heridas necesitan puntadas para que sanen apropiadamente. Si notas alguna de las siguientes señales, busca atención médica en lugar de intentar vendar la herida tú mismo: La herida parece tener más de 6 mm (1/4 de pulgada) de profundidad. La herida no deja de sangrar. Hay bordes irregulares o abiertos. 

Vendar la herida

  1.  Encuentra un vendaje y un trapo limpio para el apósito. Si no tienes apósitos reales a la mano, puedes improvisar uno con un trapo limpio. 
  2. Aplica una crema antibacteriana. Si está disponible puedes aplicar una crema antibacteriana (como Neosporin o Ultra Mide) en el apósito para evitar así una infección. También evitará que este se pegue a la herida, ya que de lo contrario, podría causar más sangrado al intentar sacarlo. 
  3. Coloca el apósito. Dobla o corta el apósito para que cubra solo la herida. Ten cuidado de no tocar la parte del apósito que estará en contacto con la herida para evitar una infección. Si no tienes un vendaje adhesivo y vas a fijar el apósito con cinta adhesiva, deja un poco más de material a cada lado para que la cinta no se pegue directamente a la herida. 
    • Los vendajes de mariposa son especialmente útiles para mantener juntos los bordes de una herida. Si tienes un vendaje mariposa, procura colocarlo correctamente. Querrás asegurarlo a través del corte (en lugar de a lo largo), uniendo así los bordes.
  4. Asegura el apósito. Utiliza cinta adhesiva médica para fijar el apósito a la piel en todos los lados. Ten cuidado de no usar cinta americana, ya que puede rasgar la piel al ser retirada. 
  5. Cubre el apósito. Envuelve un vendaje o tira de tela alrededor de la extremidad lesionada o del cuerpo, cubriendo el apósito por completo. Ata los extremos de la tira sobre el apósito. 
    • Asegúrate de no envolver con demasiada presión, al punto de cortar la circulación de la herida o de cualquier parte del cuerpo de la persona lesionada. Asegura el vendaje con clips metálicos, imperdibles o con cinta. 
    • Si la herida se encuentra en la cabeza o en el rostro, es posible que tengas que envolver con el vendaje alrededor, como si fuera un plátano, y atarlo con el ajuste suficiente para mantenerlo fijo.
  6. Considera la posibilidad de colocar una capa de plástico entre el apósito y el vendaje. Si el vendaje está propenso a mojarse, puedes usar una capa de plástico a modo de barrera adicional para mantener la herida seca.

 Cuidar del vendaje 

  1. Cambia el apósito a diario. Reemplaza el apósito viejo con uno nuevo todos los días para mantener la herida limpia y promover la sanación. Además de cambiar el apósito a diario, también debes hacerlo cada vez que se moje o se ensucie.
  2. Vigila la herida en busca de señales de infección. A pesar de tus mejores esfuerzos, algunas heridas pueden infectarse. Si eso ocurre, necesitarás ver a un médico, quién podría recetarte antibióticos u otros tratamientos. Las señales de infección son: Un cambio en el color de la piel de rosado oscuro a rojo Hinchazón visible Una sensación de calor Pus drenando de la herida Dolor que empeora con el tiempo Fiebre de más de 37 °C (100 °F).
  3. Retira el vendaje una vez que la herida comience a sanar. Una vez que el riesgo de infección haya desaparecido, la exposición al aire ayudará a acelerar la recuperación. Puedes retirar el vendaje y el apósito tan pronto como la herida comience a sanar, siempre y cuando la cubras cada vez que haya riesgo de que la piel se moje o se ensucie.
  4. Ten en cuenta que el periodo de sanación puede tomar hasta treinta días. La inflamación permanecerá durante los primeros días y es posible que notes algo de dolor e hinchazón. Después de eso, la herida debe comenzar a cicatrizar. Sin embargo, dependiendo de la gravedad, puede tomar mucho tiempo para sanar por completo.

Algunas cosas que de es tener en cuenta

  • Algunas heridas no necesitan la colocación de un vendaje. Si se trata de una herida menor en un lugar que no esté propenso a mojarse, ensuciarse o a irritarse a causa de la ropa y si los bordes se cierran por sí solos, a menudo es mejor dejarla así. Si los bordes no cierran, puedes usar un vendaje adhesivo para unirlos. Si decides aplicar un apósito o un vendaje, retira este último cuando puedas permitir que la herida seque por sí sola. 
  • Retira los anillos, relojes o cualquier otra cosa que podría ajustar o interferir con la circulación si la zona lesionada se hincha. 
  • Considera la posibilidad de recibir una vacuna contra el tétano. El tétano es una enfermedad potencialmente grave que puede desarrollarse a partir de una herida infectada. Si no has recibido una vacuna contra el tétano en los últimos diez años, debes visitar a un médico y hacer que te la ponga. 
  • Evita entrar en contacto con la sangre de la persona lesionada para no infectarte. Si puedes, utiliza guantes de látex..

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